Nadie abandona su hogar por elección. Nadie emprende un viaje incierto, atraviesa fronteras o deja atrás a su familia si tiene otra alternativa. Sin embargo, millones de personas se ven obligadas a hacerlo cada año para salvar sus vidas. Huyen de conflictos armados, persecuciones, violencia o crisis que les arrebatan todo excepto la esperanza de encontrar un lugar seguro. Hoy, más de 117 millones de personas viven desplazadas por la fuerza en el mundo, según el Informe Semestral de Tendencias de ACNUR.
Desde Farmamundi, ante esta realidad, reivindicamos el derecho de todas las personas a encontrar protección y a reconstruir sus vidas con dignidad. La solidaridad con las personas refugiadas debe traducirse en políticas de acogida, acceso a derechos y financiación suficiente para responder a unas necesidades humanitarias que siguen aumentando.
Este año, el Día Mundial de las Personas Refugiadas adquiere un significado especial. Se cumple el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, el acuerdo internacional que reconoce y protege los derechos de las personas refugiadas y de quienes se ven obligadas a huir. Sin embargo, siete décadas después, millones de personas siguen encontrando obstáculos para acceder a protección internacional, mientras aumentan los conflictos armados, se reducen los recursos destinados a la acción humanitaria y crecen los discursos que cuestionan derechos fundamentales.
En Kenia, Uganda y Líbano, junto a nuestras organizaciones socias, trabajamos para garantizar el acceso a la salud, la protección y los medios de vida de las personas refugiadas y desplazadas, acompañándolas en la reconstrucción de sus proyectos de vida. Te lo contamos.
Kenia: salud y autonomía para reconstruir el futuro
Kenia acoge a cerca de 850.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo, procedentes principalmente de Somalia, Sudán del Sur, República Democrática del Congo y Etiopía. Muchas de ellas se concentran en campamentos como Dadaab y Kakuma o en barrios urbanos de Nairobi como Eastleigh.
Junto a HESED Africa, trabajamos para fortalecer su bienestar y autonomía mediante servicios de salud física y mental, apoyo psicosocial, atención a supervivientes de violencia de género y programas de nutrición materno infantil. Además, impulsamos formación profesional y oportunidades de generación de ingresos para que las mujeres refugiadas puedan recuperar su independencia económica y construir un futuro más seguro para ellas y sus familias.
Es el caso de Fariah Ibrahim, quien llegó al programa tras meses buscando trabajo sin éxito. «Mi vida era terrible. No hacía nada», recuerda. Tras recibir apoyo psicológico y completar una formación en costura, hoy dirige su propio negocio. «Antes de HESED Africa no tenía nada y no sabía nada sobre cómo gestionar un negocio. Ahora tengo conocimientos, habilidades y mi propia empresa».
También cuenta su historia Farhiya Abdi, beneficiaria de los servicios de salud materna en Kasarani, «las pruebas son importantes. El tratamiento es importante. Te protege a ti y a tu bebé». Tras recibir atención prenatal y tratamiento temprano frente a una anemia detectada durante el embarazo, pudo dar a luz a un bebé sano.
Uganda: proteger a quienes huyen de la guerra
Uganda es uno de los principales países de acogida del mundo y alberga cerca de dos millones de personas refugiadas y solicitantes de asilo, muchas de ellas procedentes de Sudán y Sudán del Sur. La llegada constante de nuevas familias ejerce una enorme presión sobre los servicios públicos y los recursos disponibles.
En los asentamientos de Kiryandongo y los centros de recepción de Adjumani trabajamos junto a Emesco Development Foundation para mejorar el acceso a la atención sanitaria y reforzar la protección de la población refugiada. Lo hacemos mediante el suministro de medicamentos esenciales, brigadas médicas móviles, atención psicosocial y apoyo a mujeres supervivientes de violencia sexual y basada en género. También distribuimos kits de higiene y dignidad y desarrollamos acciones comunitarias para prevenir la violencia y fortalecer la resiliencia de las comunidades refugiadas.
Líbano: dignidad en medio del desplazamiento
Líbano continúa siendo uno de los países con mayor presión humanitaria del mundo. A la presencia de alrededor de 1,5 millones de personas refugiadas sirias y cientos de miles de personas refugiadas palestinas se suma el impacto de la reciente escalada de violencia, que ha provocado nuevos desplazamientos internos y agravado las necesidades de la población más vulnerable.
Junto a Union of Progressive Women (UPW), proporcionamos kits de alimentación infantil, productos de higiene y kits de dignidad para mujeres, niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad en Chouf (Mount Lebanon), Hasbaya (South Lebanon) y Rachaya (Bekaa). Un apoyo esencial para garantizar condiciones mínimas de salud, protección y bienestar en un contexto marcados por el hacinamiento y la inseguridad creciente.
Setenta y cinco años después de la firma de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, el desafío sigue siendo el mismo: garantizar que ninguna persona quede desprotegida por el hecho de haber tenido que huir. Defender los derechos de las personas refugiadas no es solo una cuestión de solidaridad. Es una obligación jurídica, política y humana.

