Jóvenes de Aragón usan creatividad y humor para defender el derecho a la salud

Jóvenes de Aragón usan creatividad y humor para defender el derecho a la salud

Estudiantes de Farmacia y Comunicación Audiovisual de la Universidad San Jorge crean vídeos, podcast y un fanzine para acercar a la ciudadanía las desigualdades en el acceso a los medicamentos.

Farmamundi celebró el jueves 18 de junio, en la sede del Grupo San Valero en Zaragoza, la jornada de cierre del proyecto “Activando el derecho a la salud”, una iniciativa desarrollada junto a la Universidad San Jorge, con apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, en el marco del proyecto europeo GEAR UP!, cofinanciado por la Unión Europea a través del programa DEAR.

El derecho a la salud también se aprende en el aula

Durante el curso académico 2025-2026, más de 20 estudiantes de 5º curso del Grado en Farmacia han trabajado sobre el derecho a la salud, la pobreza farmacéutica, las donaciones apropiadas de medicamentos y las desigualdades globales que todavía condicionan el acceso a tratamientos básicos. A partir de ese proceso, el alumnado del Grado en Comunicación Audiovisual, bajo la dirección del actor Rodrigo García Mabuseha transformado los aprendizajes en materiales divulgativos pensados para sensibilizar a la ciudadanía, especialmente al público joven.

«Lo más valioso ha sido ver cómo el alumnado no se ha limitado a recibir información: la ha cuestionado, la ha reinterpretado y la ha convertido en piezas capaces de conectar con otras personas», explica Laura Agustín, técnica de Educación para la Transformación Social de Farmamundi. «Han trabajado temas complejos desde la creatividad, la participación y un humor muy inteligente».

Vídeos, podcast y fanzine para hablar claro de salud

Uno de los materiales presentados fue el vídeo “Mari, el cajón de los medicamentos no es un almacén humanitario”, un sketch divulgativo en el que dos vecinas llegan a la farmacia cargadas de pastillas, cremas, jarabes… y mucha buena voluntad para ayudar tras una emergencia. La escena arranca desde el humor, pero deja una idea clara: los medicamentos no son cualquier producto y no se pueden donar de cualquier manera.

También se compartieron nuevos episodios de El Farmapodcast, centrados en la pobreza farmacéutica y las donaciones apropiadas. Los episodios combinan entrevistas a profesionales con gags que ayudan a recordar mensajes importantes, como un amor imposible entre Tramadol y Macrogol, una inteligencia artificial algo perdida con el diagnóstico, un punto SIGRE hambriento o un ibuprofeno atrapado al fondo del armario.

El proyecto suma, además, el fanzine “Imágenes que no necesitan receta”, resultado de un proceso de fotografía participativa realizado por alumnado de Farmacia junto a la fotógrafa Pilo Gallizo. A través de imágenes y reflexiones, el grupo convierte la cámara en una herramienta de diagnóstico social. Las fotos juegan con la ironía crítica para recordar que la salud no puede quedar en “stand-by” en una sala de espera ni depender del código postal. También reivindica una farmacia entendida como “profesión del corazón”, donde la empatía, la escucha y el acompañamiento son tan importantes como el propio fármaco.

Conectando Zaragoza y República Dominicana

Uno de los momentos más significativos del proyecto fue el encuentro online con la experiencia de Botiquines Solidarios en República Dominicana, una iniciativa impulsada por Farmamundi para acercar medicamentos esenciales y salud comunitaria a zonas rurales con mayores dificultades de acceso al sistema sanitario. Esta conexión permitió al alumnado vincular los debates trabajados en Zaragoza con una experiencia real de Sur global, para descubrir de primera mano que la Cooperación internacional es escuchar, coordinarse y responder a necesidades concretas junto a las comunidades.

“Activando el derecho a la salud” forma parte de la línea de trabajo que Farmamundi desarrolla desde hace más de tres años con la Universidad San Jorge y con futuros profesionales de Farmacia y Comunicación Audiovisual. «Estos materiales demuestran que la educación para la transformación social también puede ser divertida, original y muy participativa», destaca Laura Agustín. «Cuando una idea se trabaja desde la emoción, el humor y la creatividad, se queda».

Todos los materiales y resultados estarán disponibles en el microsite de Activando el derecho a la salud: https://saludglocal.org/proyectos/activando-el-derecho-a-la-salud/