Testimonios COVID-19 | Agentes comunitarias frente a la violencia machista en Perú

Testimonios COVID-19 | Agentes comunitarias frente a la violencia machista en Perú

Perú es el segundo país de Latinoamérica con más casos de personas infectadas por el COVID-19, por detrás de Brasil. La situación sanitaria es alarmante y, si bien las autoridades están paulatinamente aumentando el número de camas en hospitales y UCI, la crisis sanitaria está golpeando duramente a una población que vive al día. Necesidades en salud, aumento de la violencia machista, hambre, dificultades laborales, ayudas sociales que no llegan…

Actualmente, en el país trabajamos especialmente en la mejora de la atención primaria en salud y en la prevención de la violencia contra la mujer. Además, promovemos la participación de jóvenes y adolescentes en el ejercicio de sus derechos. Hemos salido a hablar con algunas de las personas involucradas en los proyectos de Farmamundi, para que nos cuenten cómo vivieron los primeros momentos de la pandemia y qué dificultades identifican.

 

Bertha Jáuregui – Promotora legal del distrito Villa El Salvador, Lima

La violencia hacia las mujeres es preocupante, esta pandemia encerró a la víctima con su agresor y el agresor ni siquiera se tocó el corazón viendo que es una persona vulnerable que está bajo su protección, lo que ha hecho es abuso de su masculinidad y poder sobre la víctima. Cuando uno se entera, a uno le genera impotencia de que las autoridades no operan, mira cuántos asesinos, violadores andan sueltos como pretexto de esta pandemia, totalmente inoperantes. Mediante la Línea 100 muchas mujeres han denunciado, pero hay casos que no han tenido respuesta, ni a través de la línea, ni la comisaría, ni a través de un operador de justicia… Yo he compartido las líneas donde denunciar a mis contactos a través de WhatsApp, pero las víctimas no tienen la posibilidad de poder manejar incluso un celular para poder informarse, no lo creo, más teniendo cerca al agresor. Esto nos va dar la posibilidad de crear otros mecanismos para seguir defendiéndonos y seguir en la lucha contra la violencia física y la psicológica. Creo que la ciudadanía, nosotras de organizaciones, así como las organizaciones que vienen trabajando este tema de violencia, salud sexual y reproductiva, salud mental vamos a tener mucho trabajo por hacer a partir de que termine este encierro.

 

Gumercinda Pauccar – Agente Comunitaria de Pampachulla, Urcos (Cuzco)

El COVID-19 y las posteriores medidas del gobierno para tratar de frenar su expansión tomaron por sorpresa a todo el país, y de igual manera a los pobladores del distrito de Urcos. La escasez de productos de primera necesidad, así como mascarillas y alcohol, esenciales para la protección frente a un posible contagio, ha sido de las primeras dificultades cuando el Estado de Emergencia fue declarado.

Ni el bono Universal ni el bono rural han llegado a mi familia, por lo que he tenido que continuar con la cosecha de productos, a pesar de la orden de quedarse en casa, ya que esa es la única manera de poder generar alimentos para mi familia.

El escuchar a través de la radio del aumento de contagiados y muertos ha generado miedo en mí y en mis compañeras agentas comunitarias, pero a pesar de ese miedo, hemos estado pendientes de los casos de violencia hacia la mujer que se dan en mi comunidad. Nos hemos dividido por sectores la comunidad y cada una tiene su sector.

 

Nina Sánchez – Agente Comunitaria de Salud ACS Non Joibo Provincia de Coronel Portillo- Región Ucayali

En mi rol como agenta comunitaria, estamos empezando nuevamente el trabajo con la posta, con las obstetras, sacamos cita solo para las gestantes, de preferencia las que están por dar a luz, para evitar la aglomeración. En cuanto a la planificación familiar, durante este tiempo, las mujeres y las adolescentes han tenido que ir a consultorios privados y/o farmacias para cuidarse. Hemos coordinado con una obstetra de la posta que tiene su consultorio y les cobraba bien barato.

Uno de los problemas más frecuentes ha sido el acceso a insumos de primera necesidad para la alimentación. Las canastas de víveres que ha dado la municipalidad no han alcanzado en mi barrio. Imagínense aquí nomás hay 946 lotes y solo han entregado 20 canastas. Los vecinos se han quedado descontentos, se supone que hay un presupuesto para cada región por cantidad de población.

Por otro lado, esta enfermedad ha afectado a adultos mayores con enfermedades crónicas. Cada uno debe poner de su parte, salen a las calles, la gente no hace caso, yo he puesto en mi puerta un letrero para que no me visiten. Yo salgo a informar sobre los cuidados a los vecinos. Estamos haciendo “trueque” entre vecinos para conseguir nuestros alimentos. Nos estamos buscando la comida de diario, haciendo, entre otras cosas, mascarillas para vender.

 

 

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