Durante año y medio, Activando Salud II ha conectado a vecindario, profesionales sociosanitarias, entidades sociales, universidad y administración pública en Cantabria para demostrar que la salud también se construye con vínculos, recursos comunitarios y trabajo en red.
Activando Salud nació en Cantabria con una pregunta de fondo: qué pasaría si, además de atender la enfermedad, una comunidad aprendiera a reconocer y activar todo aquello que sostiene su bienestar. Desde 2023, el proyecto impulsado por Farmamundi con el apoyo del Gobierno de Cantabria ha promovido un proceso participativo de salud comunitaria desde una mirada de activos y derechos, con vecindario, colectivos, profesionales y entidades que han compartido saberes, recorrido espacios y reconocido juntas “lo que nos cuida”. «Activando Salud surge de una idea sencilla: reconocer que la salud también se construye en los barrios, en los vínculos y en los recursos que ya existen, pero que a veces no se ven», resume Beatriz Rodríguez Amado, responsable de Farmamundi en Cantabria.

Ese punto de partida fue creciendo hasta convertirse en una propuesta con varias capas: mapeo de agentes y recursos, identificación de buenas prácticas, formación, materiales pedagógicos y un LAB de innovación social centrado en conectar a las personas con los recursos de su entorno desde el centro de salud. La salud dejó de entenderse solo como una cuestión clínica para abrirse a otros determinantes: el acceso a espacios de encuentro, el cuidado del territorio, las redes vecinales, la participación social o la sostenibilidad ambiental.
Un laboratorio para pasar de las ideas al prototipo

Uno de los momentos clave del proceso fue el laboratorio de innovación social, un espacio participativo en el que más de 20 profesionales, expertas y ciudadanía trabajaron juntas para idear soluciones vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la salud comunitaria. El reto consistía en diseñar una estrategia viva de activos comunitarios que ayudara a conectar vecindario, centro de salud, entidades sociales y entorno natural, con especial atención a la soledad no deseada y a la coordinación entre profesionales del barrio. «El LAB nos ha permitido pasar de las ideas a una propuesta concreta, pensada desde el territorio y no desde un despacho», explica Rodríguez Amado.
El proceso avanzó desde el mapa de ideas hasta un prototipo de estrategia de activos, construido a partir de cuatro dimensiones: la persona, el centro de salud, las entidades y la conexión entre todas ellas. Esa última palabra, ‘conexión’, atravesó buena parte de los aprendizajes. Esther, enfermera de centro de salud, lo expresa así: «Mi experiencia en el laboratorio ha sido muy enriquecedora. Estamos mezclando profesionales de distintas áreas con un mismo objetivo: mejorar la salud comunitaria». Para Sandra, de la Unidad de Formación e Investigación de Atención Primaria, el valor estuvo en aterrizar lo aprendido: «El laboratorio me ha permitido llevar a tierra conceptos que conocía de forma teórica y ver cómo aplicarlos en la práctica». Y Mercedes, trabajadora social del Ayuntamiento, sintetiza una de las claves del proceso: «Muchas veces trabajamos cada uno en nuestra isla y estos espacios nos permiten coordinarnos y trabajar realmente de forma comunitaria».

Aprender de Cantabria y del Sur global
Activando Salud II también ha mirado hacia otras experiencias para ampliar el marco de aprendizaje. El recurso “Salud, derechos y comunidad: aprendizajes desde la innovación social” reúne seis iniciativas (tres desarrolladas en Cantabria y tres de ámbito internacional) que muestran cómo diferentes comunidades impulsan bienestar, participación y transformación social desde los derechos, la creatividad y el trabajo comunitario.
Entre ellas aparecen proyectos cántabros como Proyecto Ríos, donde la ciudadanía cuida y evalúa los ríos como parte de su salud y la del territorio; Valyter, una ecoaldea que ensaya formas sostenibles y comunitarias de vida; o La Ortiga Colectiva, que conecta cultura, sostenibilidad, medio rural y pensamiento crítico. El proyecto también ha incorporado aprendizajes internacionales, como la mejora del acceso al agua potable en Primera Candelaria, Bolivia, la promoción de la salud con enfoque intercultural y de género en comunidades lencas de Honduras o la economía azul en MAMUGAH, donde la innovación social se vincula a pesca artesanal, sostenibilidad y oportunidades para jóvenes y mujeres.
Una etapa que se cierra para seguir abriendo camino
El 1 de junio de 2026, el Conservatorio Municipal Ataúlfo Argenta acogió el encuentro comunitario de devolución y cierre de Activando Salud II. Allí se compartieron resultados, aprendizajes y propuestas, y se presentó la píldora audiovisual ilustrada del proyecto, una pieza que recoge voces y reflexiones del proceso. También se constató la fuerza de las alianzas tejidas entre el equipo de enfermería del Centro de Salud Doctor Morante, Ecologistas en Acción, ASPACE Cantabria, el Colegio de Enfermería, la Facultad de Enfermería, SEO/BirdLife, Solabria, la Plataforma por la Sanidad Pública, AMICA, trabajadoras sociales del Ayuntamiento de Santander, el Centro de Mayores La Atalaya, Nutrición con Val, la Coordinadora Cántabra de ONGDs o la Asociación Sociocultural Quima, entre otras entidades.
El proyecto deja materiales abiertos, entre ellos una formación online gratuita y una guía didáctica para seguir activando salud desde lo cotidiano. «Cerramos una fase, no el proceso. El reto ahora es acompañar la implementación del prototipo y sostener las alianzas que han nacido», señala Beatriz Rodríguez Amado.
Más información en: https://saludglocal.org/proyectos/activando-cantabria/

