Alumnado de la Macarena, el Realejo y otros entornos educativos andaluces ha recorrido sus calles para detectar problemas ambientales, sociales y de convivencia dentro del proyecto Verdea y Justi(cia), impulsado por Farmamundi con financiación de la AACID
Más de 170 niñas y niños de centros educativos de Sevilla y Granada han salido este curso a mirar sus barrios con otros ojos. Han observado la falta de sombra en plazas y calles, la contaminación, la limpieza del entorno, los espacios de juego, la presencia del comercio local y la forma en que la vida comunitaria influye en la salud cotidiana.

Lo han hecho dentro de la tercera edición de Verdea y Justi(cia), un proyecto de Farmamundi financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID), que trabaja con la infancia la relación entre salud, medio ambiente, justicia global y participación ciudadana.
En esta tercera edición han participado el CEIP José Hurtado y el Colegio Padre Manjón, en Granada, y el CEIP Huerta del Carmen y el CEIP Andalucía, en Sevilla. Bajo el lema “Cuido mi barrio, cuido el planeta”, el alumnado ha ejercido como una red de pequeños investigadores de su entorno más cercano, conectando problemas cotidianos del barrio con retos globales como el cambio climático, las desigualdades y el derecho a vivir en espacios saludables.

“Las niñas y niños leen sus barrios con una lucidez enorme. Cuando señalan que falta sombra en una plaza, que hay calles sucias o que no tienen espacios seguros para jugar, están hablando de salud”, señala Mariví Fernández, responsable del proyecto de Farmamundi en Granada.
María Martín, responsable en Sevilla, subraya que esa mirada local tiene también una dimensión global: “La salud del barrio está conectada con la salud del planeta. Los problemas ambientales, las desigualdades y los cuidados atraviesan todos los territorios”.
Durante el curso, el alumnado ha realizado mapeos socioambientales, diagnósticos colectivos y acciones ‘artivistas’ para compartir sus conclusiones. El proyecto se apoya en personajes como las superheroínas Verdea, Justi y, en esta tercera edición, Sol, que acercan desde el juego conceptos complejos como la salud planetaria, la justicia global y la solidaridad internacional. El resultado ha sido una serie de materiales elaborados por las propias niñas y niños: videojuegos interactivos de preguntas y respuestas, un decálogo participativo, el Plan Integral de Cuidados PICEA, una canción, un mural en el CEIP Huerta del Carmen y el cuento de Sol, la superheroína de la Solidaridad Internacional.

La infancia de la Macarena pide tener voz en el barrio
En Sevilla, el alumnado del CEIP Huerta del Carmen y el CEIP Andalucía ha trabajado junto a entidades sociales del entorno en la elaboración de un decálogo por la vida del barrio. El documento recoge propuestas para mejorar el entorno y reforzar la participación infantil en las decisiones que afectan a la vida cotidiana.
La experiencia ha abierto la posibilidad de solicitar en la próxima Junta Municipal de Distrito la creación de una Mesa de Infancia, un espacio estable que permita escuchar la voz de niñas y niños en asuntos relacionados con el barrio, el espacio público y la convivencia.
El derecho al juego llega al Campo del Príncipe
En Granada, el alumnado compartió un desayuno saludable de kilómetro cero y trasladó después su acción al Campo del Príncipe, uno de los espacios vinculados al trabajo realizado durante el proyecto. Allí, niñas y niños ocuparon simbólicamente el espacio público para reivindicar su derecho al juego, reconocido en la Convención sobre los Derechos de la Infancia.
La jornada concluyó con la Rayuela de los ODS, un recurso educativo creado para Verdea que conecta los desafíos de la Agenda 2030 con situaciones cercanas a la vida diaria de los barrios.
“Aprendí cosas nuevas sobre el barrio, lo que me gusta, lo que no y lo que puedo mejorar. En el mapeo descubrí que una cosa buena de nuestro barrio son los comercios, porque la gente socializa y crea amistades”, explica Zoe Rodríguez, alumna del CEIP José Hurtado.
Una red comunitaria para cuidar la vida
Verdea y Justi(cia) ha contado con la implicación de centros educativos, familias, entidades sociales, asociaciones vecinales, universidades y administraciones públicas. En Granada han participado, entre otros agentes, el Ayuntamiento de Granada, la Universidad de Granada, la Asociación Árboles contra el Cambio Climático, Realejo Habitable, SETEM, ASPA, PASOS y Médicos Mundi Sur. En Sevilla, la iniciativa ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide y organizaciones del tejido social de la Macarena.
Con esta tercera edición, el proyecto refuerza una idea sencilla pero cada vez más urgente: cuidar el barrio también es cuidar la salud, la convivencia y el planeta.

