La comuna V de Bamako refuerza los derechos de mujeres, adolescentes y niñas con un proyecto centrado en salud, educación y protección frente a la violencia de género.
«Mi hija Fatoumata tenía solo 15 años cuando decidieron que debía casarse. Ya habían encontrado un hombre mayor para ella. Yo sabía que era demasiado pronto, pero me sentía impotente». Mariam D. recuerda el momento en que la presión familiar parecía haber decidido el futuro de su hija. Todo cambió cuando asistió, casi por insistencia de una vecina, a una sesión comunitaria sobre los derechos de las niñas organizada por IAMANEH Mali.
«Escuché a otra madre contar lo que había sufrido su hija tras un matrimonio precoz. Eso me dio el coraje para actuar», explica. Con el acompañamiento de un consejero de la organización, logró abrir un diálogo con su familia hasta conseguir que el matrimonio se anulara. «Hoy mi hija sigue estudiando. Quiere ser enfermera y estoy orgullosa de haberla protegido».
La historia de Mariam no es un caso aislado. Forma parte de un proyecto desarrollado por IAMANEH Mali y Farmamundi, con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, para que más mujeres puedan decidir sobre su salud, prevenir la violencia y defender los derechos de sus hijas en la Comuna V de Bamako. La intervención ha combinado el refuerzo del sistema sanitario, el trabajo en las escuelas y la movilización comunitaria para que sean las propias mujeres y sus comunidades quienes lideren el cambio.

Salud y atención respetuosa
El proyecto ha fortalecido los servicios de salud sexual y reproductiva de los centros de salud comunitaria. El personal de salud ha aumentado competencias para la prestación de una atención con criterios de seguridad y enfoque de derechos humanos, según protocolos y estándares del Ministerio de Salud y la OMS. Durante el proyecto, 7.736 mujeres utilizaron los servicios de planificación familiar de los centros, lo que refleja el alcance de la intervención.
Además, se ha reforzado la especialización de los servicios para la identificación, atención y referenciación de mujeres y niñas en riesgo o en situación de violencia de género a servicios de protección.
Paralelamente, se han mejorado las infraestructuras y los equipamientos de los centros de salud. También se ha apoyado una gestión más sostenible de los residuos biomédicos.
Escuelas más seguras
En el ámbito educativo, el proyecto ha trabajado con centros de educación secundaria para erradicar discriminaciones y violencias sexistas en el medio escolar y promover el ejercicio informado de los derechos sexuales y reproductivos del alumnado. En total, 1.380 adolescentes han accedido a información sobre derechos, recursos y servicios de protección.
También se han mejorado infraestructuras de agua, higiene y saneamiento con criterios de accesibilidad, favoreciendo la salud del alumnado y una gestión de la higiene menstrual digna. Todo ello ha redundado en menores tasas de absentismo y abandono escolar.
El liderazgo de las mujeres

El proyecto ha fortalecido la participación de las mujeres y su autonomía económica mediante formaciones y acompañamiento en procesos de emprendimiento económico y liderazgo. Más de 1.200 mujeres participaron en talleres vinculados al autocuidado en salud sexual y reproductiva y materno-infantil. En paralelo, seis organizaciones de mujeres consensuaron una agenda común de protección frente a la violencia que trasladaron a las instituciones municipales.
También se ha trabajado con liderazgos comunitarios, religiosos y sociales para prevenir las violencias contra mujeres y niñas, con énfasis en el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina. Además, se han fortalecido los Comités Comunitarios de Vigilancia contra la violencia de género.
El impacto en la comunidad
La estrategia de comunicación ha tenido una gran difusión en la población de la Comuna V. Más de 12.000 personas participaron en sesiones de Información, Educación y Comunicación, y la campaña radiofónica tuvo cobertura en toda la Comuna. Un alcance que ayuda a que historias como la de Mariam dejen de ser excepcionales y se conviertan en referentes para otras familias.
«Gracias a esta campaña he aprendido a defender mis derechos y los de mis hijos e hijas», afirma. Desde entonces, Mariam participa en las reuniones del barrio para que otras mujeres y sus familias conozcan los derechos de las niñas antes de tomar decisiones que marcarán toda su vida.


