Con la llegada del periodo estival, las consultas en la farmacia comunitaria experimentan un cambio significativo. Más allá de la dispensación habitual, los meses de verano convierten a las profesionales de la salud en consejeras indispensables en salud internacional y prevención en ruta. La farmacéutica Nerea Escudero nos ofrece algunos consejos básicos.
La preparación de las vacaciones es una oportunidad idónea para ejercer una intervención farmacéutica integral, que no solo busque el autocuidado de las personas, sino que promueva la sostenibilidad y la concienciación social en colaboración con entidades de referencia como Farmamundi.
Abordar el consejo al viaje desde un prisma responsable exige un enfoque cronológico y global, que abarque desde la prevención vacunal hasta la correcta gestión medioambiental de los residuos al regresar.
1. Planifica antes de salir: Inmunización y cronicidad
El primer contacto con las personas que planean un desplazamiento internacional debe centrarse en la anticipación diagnóstica y preventiva. La labor asistencial en este punto se divide en tres pilares fundamentales:
- Deriva a Salud Internacional: Ante destinos tropicales, recuerda la necesidad de solicitar cita en el Centro de Vacunación Internacional correspondiente con un margen mínimo de 4 a 6 semanas para asegurar la efectividad de las vacunas específicas (fiebre amarilla, tifoidea, etc.) o la quimioprofilaxis del paludismo.
- Revisa el calendario sistemático: El viaje es la excusa perfecta para verificar que la ciudadanía cuenta con los refuerzos actualizados de la vacunación sistemática del adulto (las vacunas que se administran a la población de forma habitual dentro del calendario vacunal, como tétanos-difteria, triple vírica o hepatitis).
- Protocoliza la atención a personas con patologías crónicas: Recomienda viajar con la cantidad de medicación habitual suficiente para cubrir toda la estancia más un margen de seguridad. Todo debe transportarse en sus envases originales y con la receta electrónica o informe médico oficial para facilitar los controles aduaneros.
2. Prepara un botiquín racional: Evita el “por si acaso”
Aboga siempre por un botiquín optimizado, adaptado estrictamente a las características del destino, la duración del viaje y el perfil de la persona. Los componentes esenciales se dividen en:
- Material de cura básico: Soluciones antisépticas, gasas estériles, apósitos para rozaduras y repelentes de insectos adecuados al área geográfica (atención al porcentaje de DEET o picaridina, que indica el tiempo que durará su efecto protector).
- Tratamiento sintomático: Analgésicos y antipiréticos de referencia (paracetamol, ibuprofeno), antihistamínicos orales, antieméticos, protectores gástricos y soluciones de rehidratación oral para abordar los síndromes diarreicos comunes.
- ¡Atención a la temperatura en ruta!: Las altas temperaturas veraniegas alteran la estabilidad molecular y la eficacia de los fármacos. Evita el almacenamiento en guanteras de vehículos o la exposición directa al sol, y recomienda el uso de bolsas isotérmicas para medicamentos termolábiles o cuando se superen continuamente los 30 °C.
3. Salud con perspectiva de género
Viajar implica enfrentarse a situaciones de movilidad donde la salud sexual y reproductiva de las mujeres a menudo se pasa por alto. Desde la farmacia comunitaria podemos ofrecer soluciones especializadas a las dificultades que entrañan la menstruación o la menopausia en ruta:
Gestión del ciclo y bienestar en movimiento: Los cambios de horario, el estrés del viaje o el clima pueden alterar el ciclo menstrual o intensificar los síntomas de la menopausia (sofocos, sequedad). Es clave aconsejar ropa transpirable, hidratación reforzada y llevar soluciones no hormonales o complementos específicos recomendados por profesionales de la salud.
El “kit de dignidad” en tu equipaje de mano: Un viaje responsable también implica el autocuidado digno. Recomienda a las viajeras preparar un neceser con productos de higiene menstrual sostenibles (copas menstruales, compresas de tela o productos biodegradables), toallitas íntimas sin perfume, geles antisépticos para manos (para cuando no hay acceso a agua limpia) y analgésicos de acción rápida para la dismenorrea. Disponer de estos elementos garantiza la autonomía y la salud de las mujeres en cualquier rincón del mundo.
4. Recicla al volver. El impacto del Punto SIGRE
El retorno marca la última fase de la intervención asistencial. El almacenamiento de envases a medias o fotoprotectores abiertos del año anterior supone un riesgo para la salud pública y el medioambiente.
El desecho de medicamentos a través de la basura doméstica genera una grave contaminación química de los acuíferos, afectando a la fauna y contribuyendo alarmantemente a la proliferación de resistencias a los antimicrobianos en el medio ambiente, una de las mayores amenazas epidemiológicas de nuestro siglo. Instruye a las personas para depositar en el Punto SIGRE tanto los envases vacíos como los restos de tratamientos no finalizados.
5. Desmonta el mito de las donaciones domésticas de medicamentos
Uno de los retos pedagógicos más complejos es gestionar la voluntad solidaria de la ciudadanía que ofrece los antibióticos o analgésicos sobrantes de su viaje para ser enviados a países empobrecidos o zonas afectadas por emergencias humanitarias. La respuesta de la comunidad farmacéutica debe ser contundente: los medicamentos procedentes de particulares nunca deben ser objeto de donación por la pérdida absoluta de trazabilidad y el riesgo de colapso logístico en destino.
Al respecto, la farmacéutica Sara Valverde, presidenta de Farmamundi, advierte que las profesionales de la salud son el primer eslabón para romper el mito de la donación doméstica. “Cuando una persona acude a la farmacia con la intención de donar lo que le ha sobrado, tenemos la oportunidad de explicar con rigor que la solidaridad real exige mantener intacta la cadena de custodia del medicamento. Cooperar con dignidad implica enviar productos con las mismas garantías de calidad con las que tratamos a nuestras pacientes aquí“, señala.
Para que una donación cumpla con los estándares internacionales de la OMS debe contar con una petición expresa del país receptor, tener una garantía de origen (adquiridos directamente a laboratorios o almacenes autorizados) y contar con una viabilidad temporal (mínimo de un año de caducidad) y etiquetado claro.
Conclusión: Apuesta por el enfoque One Health
Entender la salud humana de forma aislada es un concepto obsoleto. El abordaje actual exige la adopción definitiva del enfoque One Health, reconociendo la interconexión indisoluble entre la salud de las personas, los animales y los ecosistemas que compartimos.
Asimismo, Raquel Carnero, delegada de Farmamundi en Castilla y León y autora del proyecto Vacunando, afirma que la farmacia comunitaria va mucho más allá de la dispensación, es también un lugar de educación para la salud global y de divulgación sobre aspectos medioambientales. “Para lograr una salud transversal y equitativa, es fundamental que los profesionales de la salud actuemos de acuerdo con el enfoque One Health. Al hacer recomendaciones sobre el botiquín antes del viaje y concienciar sobre el Punto SIGRE a la vuelta, estamos previniendo de forma activa la contaminación por residuos químicos y frenando la resistencia a los antimicrobianos sobre el terreno“, explica.
Anexo práctico: Llamada a la acción en el mostrador
- Pregunta activamente Detecta los planes de desplazamiento de las personas usuarias durante los meses de junio y julio al dispensar fotoprotectores o repelentes.
- Informa con Farmamundi Dispón en la zona de atención al público de folletos informativos sobre donaciones responsables y material corporativo de concienciación SIGRE.
- Recomendaciones técnicas de conservación: Recuerda de forma sistemática el uso de envases isotérmicos para mantener la estabilidad de los medicamentos frente a los picos de calor estivales.


