Asistencia humanitaria: La ayuda empieza en el territorio

Asistencia humanitaria: La ayuda empieza en el territorio

La asistencia humanitaria es más eficaz cuando quienes conocen el territorio pueden decidir, actuar y rendir cuentas ante sus comunidades. En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, repasamos los avances de la localización en España y cómo Farmamundi, a través de su Área de Acción Humanitaria y Emergencias convierte este compromiso en respuestas concretas junto a organizaciones socias locales en ocho países.

La localización: una forma diferente de hacer acción humanitaria

La acción humanitaria vive un momento de transformación. El aumento de las crisis, la reducción de la financiación internacional y la necesidad de respuestas más sostenibles han reforzado una idea cada vez más compartida: las organizaciones locales deben tener un papel protagonista en la respuesta humanitaria.

acceso al agua en RDCEse es el punto de partida del estudio Localización en la acción humanitaria española. Avances y límites de implementación”, elaborado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). El informe analiza hasta qué punto la acción humanitaria española avanza hacia un modelo que refuerce el liderazgo de las organizaciones nacionales y locales. No solo como ejecutoras de proyectos, sino como actores con capacidad para decidir, coordinar y liderar las respuestas.

El estudio reconoce avances. La localización ya forma parte de los principales marcos estratégicos de la acción humanitaria española. Cada vez más organizaciones incorporan este enfoque. En concreto, Farmamundi lleva aplicándolo desde hace más de 20 años. También se observa una evolución en la forma de construir alianzas: relaciones más estables, basadas en la confianza, la corresponsabilidad y el reconocimiento de la experiencia local.

Sin embargo, persisten retos importantes. La distancia entre los compromisos políticos y su aplicación práctica sigue siendo considerable. La financiación directa a actores locales continúa siendo limitada. Los mecanismos para evaluar la calidad de las alianzas son insuficientes. Y las organizaciones nacionales mantienen una presencia reducida en muchos espacios donde se toman decisiones estratégicas.

La localización no puede entenderse únicamente como una cuestión de financiación. Supone redistribuir poder, fortalecer capacidades y garantizar que las organizaciones locales participen en todas las fases de la respuesta, desde la identificación de necesidades hasta la evaluación de los resultados. Ese cambio exige relaciones más horizontales y una visión compartida entre donantes, ONG internacionales y organizaciones nacionales.

Así lo piensa también la responsable de Acción Humanitaria de Farmamundi, Tania Montesinos: “La confianza no se construye cuando llega una emergencia, sino mucho antes. En Farmamundi mantenemos relaciones estables y fluidas con más de 15 organizaciones locales, porque son ellas quienes conocen el contexto, identifican las necesidades de sus comunidades y lideran las respuestas de forma más eficaz”.

Esta forma de trabajar permite responder con mayor rapidez, pertinencia y sostenibilidad cuando se produce una crisis. Para avanzar, el IECAH plantea facilitar una financiación más directa y flexible, fortalecer las capacidades institucionales, medir mejor los progresos y garantizar la participación de los actores locales en los espacios de decisión. En definitiva, convertir el compromiso político en una práctica cotidiana que sitúe a las comunidades afectadas en el centro.

Responder desde el territorio

Este modelo cobra sentido cuando se traduce en respuestas concretas. Gracias a los convenios de emergencias firmados con diferentes organismos autonómicos, y también a través del Fondo de Acción Humanitaria y Emergencias (FAHE), Farmamundi puede actuar con rapidez junto a sus organizaciones socias, que permanecen en el territorio antes, durante y después de las crisis.

La intervención más reciente se desarrolla en Venezuela, tras los terremotos registrados en junio. Junto a Fundación Paluz, se han desplegado clínicas móviles para acercar atención sanitaria y apoyo psicológico a las comunidades más afectadas y de difícil acceso de Falcón, Yaracuy, Miranda, Carabobo y Caracas. Equipos locales ofrecen consultas médicas, seguimiento de pacientes y medicamentos esenciales a más de 14.000 personas. También coordinan el traslado de personal y suministros.

uganda asistencia humanitaria

Ese mismo enfoque guía el resto de las intervenciones. En Uganda, junto a Emesco Development Foundation, se refuerzan los servicios de salud para la población refugiada procedente de Sudán y Sudán del Sur. Se desarrollan brigadas médicas móviles, se distribuyen medicamentos y se presta atención integral a mujeres supervivientes de violencia. La respuesta incorpora prevención, sensibilización y participación comunitaria.

En Líbano, la actuación se dirige a las familias desplazadas por la escalada del conflicto. Con Union of Progressive Women se distribuyen kits de higiene, dignidad y alimentación infantil a más de 10.000 personas. La asistencia se adapta a las necesidades de mujeres, niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad, y prioriza a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.

En la Franja de Gaza, donde el 77% de la población depende de la ayuda humanitaria como su principal fuente de alimento y donde la destrucción del sistema agrícola alcanza ya al 87% de las tierras cultivables, obliga a priorizar la seguridad alimentaria de familias desplazadas. Junto a Labour Resources Centre, se distribuyen alimentos y artículos de primera necesidad a hogares que han perdido sus medios de vida.

Estas actuaciones forman parte de una respuesta más amplia. También en República Democrática del Congo, Ucrania, Siria o Etiopía, se están llevando a cabo intervenciones junto a las organizaciones socias para garantizar el acceso a la salud, la protección, la alimentación, el agua y otros servicios esenciales.

Cuando las cámaras ya se han marchado

Todas las respuestas comparten elementos comunes. Parten de una evaluación local de las necesidades. Se coordinan con autoridades, servicios públicos y otros actores humanitarios. Incorporan mecanismos de participación y rendición de cuentas. Y prestan especial atención a las personas que afrontan mayores barreras: mujeres, infancia, población refugiada o desplazada, personas mayores y personas con discapacidad.

La acción humanitaria empieza con organizaciones que conocen a sus comunidades, generan confianza y permanecen a su lado cuando las cámaras ya se han marchado. “Por eso, desde Farmamundi reclamamos un mayor compromiso político y financiero con la acción humanitaria, para que ninguna crisis quede olvidada y todas las personas puedan ejercer su derecho a la salud, la protección y una vida digna”, concluye Montesinos.

 

Gracias por apoyar nuestro trabajo de acción humanitaria.