En la comuna rural de Sido, al sur de Malí, 59 niñas han evitado un matrimonio infantil en el último año gracias al trabajo conjunto de mujeres, jóvenes, liderazgos comunitarios, profesorado y agentes de salud. Detrás de cada una de estas anulaciones hay una historia de resistencia y una oportunidad nueva para seguir estudiando, decidir sobre su vida y construir otro futuro.
Coincidiendo con el Día Mundial de África, este 25 de mayo, las historias que llegan desde Malí recuerdan otra realidad del continente: la de las mujeres y jóvenes que lideran cambios profundos desde sus comunidades.
Matrimonio infantil y abandono escolar
Malí continúa atravesando una situación compleja marcada por la inestabilidad política, las dificultades económicas y el impacto de la crisis climática. Las mujeres siguen enfrentando discriminaciones relacionadas con el ejercicio del derecho a la educación y los derechos sexuales y reproductivos, entre otros.
Desde 2010, Farmamundi trabaja en Malí junto a organizaciones locales para fortalecer la salud comunitaria, el liderazgo de las mujeres y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. Actualmente, este compromiso continúa en la Comuna rural de Sido, en el círculo de Bougouni, a través del proyecto “Apoyo a procesos de empoderamiento de mujeres adultas y adolescentes para la defensa y exigibilidad de sus derechos sexuales y reproductivos y una vida libre de violencia”, realizado junto a ASIC y JIGIYA BLON con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad.
El proyecto acompaña a 4.747 personas, la mayoría mujeres y adolescentes, mediante actividades de sensibilización, formación y fortalecimiento comunitario.
Durante este último periodo, “más de 1.200 personas participaron en sesiones sobre salud sexual y reproductiva, prevención de la violencia basada en género, planificación familiar y derechos humanos en las 19 comunidades de la zona de intervención. Además, 861 mujeres reforzaron sus habilidades para el liderazgo y la incidencia estratégica”, afirma Moussa Sissouma, responsable de JIGIYA BLON.
Las adolescentes también están ocupando un lugar protagonista. A través de clubes juveniles y espacios seguros, han accedido a información de calidad sobre igualdad, derechos y prevención de la violencia. También se ha fortalecido a la comunidad educativa para favorecer el acceso y permanencia de las niñas y las adolescentes en el sistema escolar.
“Ahora sabemos que nuestras hijas tienen derecho a estudiar y a elegir su futuro”, comparten algunas mujeres participantes en los grupos comunitarios impulsados durante la realización del proyecto.
Fortalecer los servicios de salud sexual y reproductiva
El fortalecimiento de los servicios de salud ha sido otro de los ejes clave. “Se han actualizado competencias del personal de salud y mejorado infraestructuras y equipamientos especializados para prestar una atención en salud sexual y reproductiva de mayor calidad y con enfoque adolescente”, cuenta la responsable del proyecto en Farmamundi, Carolina Raboso.
Además, liderazgos religiosos, autoridades locales y asociaciones de mujeres trabajan de forma coordinada para prevenir la violencia de género, la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. Los grupos de madres protectoras, maridos y parejas modelo se han convertido en espacios de diálogo y transformación social dentro de las comunidades.
A pesar de las dificultades derivadas de la crisis multidimensional que enfrenta el país, las comunidades continúan impulsando cambios reales desde el ámbito local.
Avances que transforman comunidades:
- Más mujeres organizadas y formadas: participaron en sesiones sobre salud sexual y reproductiva y prevención de la violencia, mientras 861 mujeres reforzaron su liderazgo comunitario.
- Servicios de salud más resolutivos y especializados: 44 agentes de salud comunitaria enfermeras, auxiliares y matronas principalmente) se formaron en planificación familiar y prevención de la violencia de género en el ámbito sanitario, junto a mejoras en infraestructuras y equipamiento sanitario.
- Más niñas en la escuela y menos matrimonios infantiles: se lograron 59 anulaciones de matrimonios infantiles y 11 adolescentes pudieron continuar sus estudios.
- Comunidades más implicadas en la protección de las niñas: 80 liderazgos comunitarios sensibilizados que actúan para prevenir el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina y la violencia de género desde sus ámbitos de influencia.


