Hablemos del derecho a la salud afectivo sexual desde la interculturalidad

Hablemos del derecho a la salud afectivo sexual desde la interculturalidad

El 15 de mayo estaba todo preparado para iniciar la primera actividad de este proyecto. Se habían creado tres grupos focales con mujeres subsaharianas, mujeres del norte de África, mujeres latinoamericanas, mujeres asiáticas y mujeres españolas. Tanto en el contacto con las mujeres y la creación de los grupos, como en el desarrollo de las sesiones de los grupos focales, ha sido imprescindible el trabajo colaborativo con mediadoras interculturales que facilitasen y asegurasen la sensibilidad y respeto por la diversidad cultural presente en estos grupos. Proceden de Marruecos, Ecuador y Malí. Participaron cada una en uno de los grupos.

Durante seis semanas, muy intensas, se fueron generando diálogos interculturales para la reconstrucción del derecho a la salud sexual y afectiva en cada uno de los grupos. Desde la propia experiencia y el propio cuerpo –y en un marco de derechos humanos, género e interculturalidad– hemos transitado en cada grupo por distintas temáticas relacionadas con la salud sexual y afectiva. Iniciamos los diálogos colectivos trabajando el género y la sexualidad como construcciones socioculturales que fundamentan las desigualdades entre hombres y mujeres. Estuvimos, entre otras cosas, cuestionando algunos de los mitos que envuelven nuestra vivencia sexual y que atentan contra nuestro derecho a la plena salud sexual y afectiva. Mitos que se sostienen socialmente debido a la falta de educación sexual y el tabú de la sexualidad que impera en todas las culturas presentes.

La persecución, miradas, piropos y tocamientos por la calle de hombres desconocidos, así como que se masturben persiguiéndome por la calle o me enseñen genitales“, comentó unas de las participantes.

A través de dinámicas y grupos focales, este proyecto de educación ha trabajado el derecho a la salud afectivo sexual desde la interculturalidadUn proyecto de educación sobre el derecho a la salud afectivo sexual

El proyecto “Género, afectividad y sexualidad: rompiendo mitos y reconociendo derechos desde el apoyo mutuo, la interculturalidad y la ciudadanía global crítica”, financiado por la Generalitat Valenciana, forma parte del programa de Educación para el Desarrollo no formal de Farmamundi en materia de derecho a la salud afectivo sexual. Se plantea desde un enfoque de género, interculturalidad y derechos humanos, en el barrio de Orriols (Valencia).

Este proyecto arrancó en marzo de 2019 con la implicación, tanto profesional como emocional, del equipo dinamizador de Valencia Acoge. Esta asociación sin ánimo de lucro trabaja por la defensa de los derechos de las personas migrantes y la lucha contra el racismo, la xenofobia y la exclusión social. Es, en muchas ocasiones, el primer contacto institucional para las personas migrantes que viven en el barrio de Orriols. Un barrio de la ciudad de Valencia en el que reside una gran cantidad de población migrante. Ha sido, por tanto, crucial para establecer el contacto con mujeres procedentes de distintos países y culturas de origen interesadas en participar activamente en el desarrollo del proyecto.

Durante mayo y junio seguimos las sesiones trabajando en torno a las violencias sexuales. La violación, el abuso y el acoso. “La persecución, miradas, piropos y tocamientos por la calle de hombres desconocidos, así como que se masturben persiguiéndome por la calle o me enseñen genitales“, comentó unas de las participantes. Hacer pública información de la intimidad sexual y otras formas de violencia psicológica como los insultos, la humillación o el desprecio sexual. Los matrimonios forzados, la explotación y esclavitud sexual, la Mutilación Genital Femenina, la esterilización forzada, los abortos selectivos… Un sinfín de manifestaciones violentas de la sexualidad patriarcal hegemónica que ocurre en cualquier parte del mundo y tanto en el espacio público como en el privado. Violencias que son ejercidas tanto por personas conocidas como desconocidas, y que vulneran constantemente el derecho a la salud sexual, afectiva y reproductiva de las mujeres en todo el mundo.

Fue a partir de la identificación y asociación de las distintas violencias -experimentadas o no por cada una de nosotras- con cada uno de los derechos sexuales contemplados a nivel internacional cuando fuimos construyendo lo que es para cada una de las participantes el buen trato sexual, rescatando la definición de la OMS de salud sexual:

La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. (OMS, 2000).

Hablamos del placer sexual como un derecho y pusimos el cuerpo para trabajar con ejercicios de respiración y relajación, entendiendo que este estado corporal es un vehículo imprescindible para experimentar placer, frente a la tensión corporal y emocional como estado obstaculizador del placer y el disfrute. 

Intercambio de experiencias entre los grupos focales

Durante cada una de estas sesiones, contamos con un grupo de personas voluntarias que conformaban el servicio de ludoteca. Servicio que tiene por objetivo que la participación en este proyecto no sea percibido como un obstáculo para con las actividades reproductivas que algunas mujeres participantes tienen a su cargo dentro del sistema familiar. Gracias al tiempo y los cuidados que las voluntarias han invertido en las y los peques, esta primera parte del proyecto ha podido implementarse con mucho éxito y pocas bajas hasta la última sesión.

Farmamundi ha puesto en marcha la primera parte del proyecto de educación dedicado al derecho a la salud afectivo sexual desde la interculturalidad

En la séptima y última sesión, se unieron participantes de los tres grupos focales, un sábado 6 de julio de mucho calor, en el Centro de Información Juvenil de Orriols. Un día completo con diversidad de dinámicas y actividades preparadas para repasar y consolidar todos los conocimientos sobre el derecho a la salud sexual y afectiva construidos colectivamente durante las seis sesiones anteriores. Este espacio además permitió el intercambio de experiencias entre los distintos grupos y, por tanto, entre las distintas culturas presentes en los grupos.

Un encuentro muy especial en el que pudimos percibir que si bien hay diferencias culturales entre nosotras, hay vivencias en el terreno de la sexualidad cuyas raíces son compartidas en las distintas culturas. Un encuentro en el que también hubo lugar para el baile, los abrazos, el cariño y alguna lágrima de emoción por los lazos y vínculos generados a lo largo del proceso. Se podía escuchar ya cómo la ayuda mutua había trascendido las sesiones del proyecto para formar parte de su día a día en el barrio de Orriols.

No obstante, este no es el final del proyecto. En septiembre volvemos a encontrarnos con las mujeres participantes para preparar la segunda parte del proyecto. Una segunda parte que tiene el propósito de transitar del pensamiento a la acción, de la reflexión a la reivindicación, del espacio puente que han supuesto los grupos focales a un espacio público y político de toma de decisiones. ¿Cómo? A través de actividades de sensibilización, protagonizadas por las propias mujeres, para ejercer un rol activo en la promoción del derecho a la salud afectivo sexual desde un enfoque de género, interculturalidad y derechos humanos. 

 

Irene Moreno

Técnica de Educación para el Desarrollo de Farmamundi

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