Más de 8.000 casos confirmados y cerca de 4.000 muertes en poco más de cuatro meses. La epidemia de ébola declarada el 15 de mayo en República Democrática del Congo (RDC) continúa avanzando y mantiene una transmisión comunitaria activa en Kivu Norte. En Beni, donde trabajamos junto a PPSSP, hemos adaptado la intervención sanitaria en cinco centros de salud. Se han adelantado materiales para prevenir epidemias, reforzado las formaciones en agua, saneamiento e higiene y prevención y control de infecciones, e intensificado la sensibilización frente al ébola. Todo ello sin interrumpir la atención sanitaria que ya recibían las comunidades.
La República Democrática del Congo afronta una emergencia sanitaria de enorme magnitud. Desde que se declaró la epidemia, el 15 de mayo de 2026, el país ha registrado 8.067 casos confirmados de ébola y 3.901 fallecimientos, según el último reporte del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). La tasa de letalidad alcanza el 60,6 %. Hay, además, más de 700 personas hospitalizadas o en aislamiento y cabe destacar que 2.070 pacientes se han recuperado.
El brote afecta a 63 zonas de salud de siete provincias. El INSP advierte de una transmisión comunitaria “activa y persistente” en Ituri, Kivu Norte, Haut-Uélé y Bas-Uélé y considera esencial reforzar la vigilancia, la atención, el control de la epidemia, la logística y la participación comunitaria para interrumpir las cadenas de transmisión.
Intensificamos la acción en 5 centros de salud
En Beni, en Kivu Norte, los equipos de Programa de Promoción de la Atención Primaria de Salud (PPSSP) y Farmamundi trabajan en cinco centros de salud: Mukulya, Ndindi, Kuka, Ngadi y Nzuma. Sus áreas sanitarias suman una población estimada de 57.261 personas. Concretamente, Mukulya atiende un área de 13.151 habitantes; Ndindi, 14.344; Kuka, 17.803; Ngadi, 4.989; y Nzuma, 6.974.
El proyecto ‘Construyendo paz desde la salud mental y la protección frente a la violencia en Beni’, realizado junto a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (AECID), estaba en marcha cuando el avance del ébola obligó a revisar prioridades y tiempos. “Hemos visto que el proyecto no podía desarrollarse de espaldas a una emergencia que estaba cambiando las necesidades sanitarias de las comunidades y aumentando los riesgos para quienes las atienden”, afirma la responsable de Acción Humanitaria de Farmamundi, Tania Montesinos.
Montesinos lo cuenta así: “junto a nuestra socia local Programa de Promoción de la Atención Primaria de Salud hemos modificado el cronograma para adelantar la distribución de materiales de prevención de epidemias. También hemos anticipado y ampliado las formaciones en agua, saneamiento e higiene y en prevención y control de infecciones”.
En los cinco centros se han desarrollado además formaciones para líderes comunitarios sobre la respuesta al ébola, con participación del departamento de prevención y control de epidemias de la División Provincial de Salud de Kivu Norte. La formación, la distribución de kits de prevención y control de infecciones y el suministro de medicamentos forman parte de las medidas reforzadas frente a la emergencia.
La prevención, una prioridad transversal
También han cambiado los mensajes que llegan a las comunidades. Las acciones de sensibilización ponen ahora un mayor foco en el ébola: cómo prevenir la transmisión, qué prácticas reducen los riesgos y cómo hacer frente a rumores y falsas creencias que pueden dificultar la respuesta sanitaria.
En una epidemia, informar no es una actividad secundaria. La desconfianza puede hacer que una persona enferma no acuda a un centro de salud. El miedo puede dificultar la identificación de casos. Y la movilidad de la población, especialmente en un territorio marcado por desplazamientos e inseguridad, complica el seguimiento y facilita la propagación del virus. El propio reporte de terreno identifica estos factores entre los principales obstáculos que afrontan los equipos.
“El ébola nos ha obligado a adaptar rápidamente las actividades. Hemos reforzado la prevención y la formación porque proteger a las comunidades exige también proteger a quienes las atienden y garantizar que dispongan de información fiable”, explica Katembo Muruhya Phinées, jefe de proyectos de PPSSP que apunta que los equipos continúan trabajando. También el personal de los centros de salud y los agentes comunitarios. “Lo hacen en contacto directo con la población y en un contexto en el que protegerse frente al contagio se ha convertido en parte vital de cada jornada”, prosigue.
A ese riesgo se suma la inseguridad
Muruhya describe dificultades de acceso a la atención provocadas por los ataques armados, los desplazamientos forzados y los cortes de carreteras. También alerta de que el personal sanitario está expuesto simultáneamente al virus y a las amenazas derivadas de la violencia.
Por eso, es imprescindible reforzar los conocimientos sobre prevención y control de infecciones, disponer de materiales adecuados y mejorar las condiciones de agua e higiene para frenar el ébola y proteger al personal que mantiene abiertos los servicios de salud.
Responder al ébola sin dejar de atender
Mientras se intensifica la respuesta frente al ébola, el proyecto continúa. “La intervención busca fortalecer y continúa con la atención sanitaria de urgencia en los cinco centros públicos, mejora la disponibilidad y gestión de medicamentos, refuerza las capacidades del personal sanitario y garantiza un mayor acceso al agua limpia y a prácticas adecuadas de higiene. A ello, se suma la importancia de la prevención y atención integral de las violencias sexuales y de género y el trabajo comunitario”, concluye Katembo Muruhya.

