Entrevista a la cooperativa Pandora Mirabilia | Género y comunicación

Entrevista a la cooperativa Pandora Mirabilia | Género y comunicación

Farmamundi organiza el taller de “guerrilla” de la comunicación por la salud #Derechoalasalud en Madrid. Esta actividad está dinamizada por la cooperativa Pandora Mirabilia, una entidad que se define como cooperativa de trabajo formada por mujeres con mirada feminista e interdisciplinar. Charlamos con Izaskun, parte del equipo de Pandora Mirabilia para conocer su labor un poco más. 

Farmamundi organiza un taller de comunicación para transformar la sociedad

 

Entrevista a Pandora Mirabilia, cooperativa dedicada al género y la comunicación

Si observamos el movimiento de la sociedad, parece que la lucha por la defensa de la mujer ha tomado fuerza. ¿Es un espejismo mediático o es real?

El movimiento feminista en España, con una trayectoria de décadas de lucha a sus espaldas, ha logrado a lo largo de los últimos años un gran calado social. Uno de los ejemplos más recientes, que sería la punta del iceberg de esta lucha, es la huelga feminista del pasado 8 de marzo, en la que miles de mujeres salieron a la calle en más de 120 ciudades y pueblos para denunciar la desigualdad y las violencias machistas y visibilizar que “si nosotras paramos, se para el mundo”.

Aunque queda mucho trabajo por hacer, afortunadamente la lucha por los derechos de las mujeres es cada vez más fuerte.

Todas estas luchas han tenido un gran reflejo en los medios de comunicación. De hecho cada vez es más habitual que la prensa implemente herramientas en sus redacciones como observatorios o corresponsalías de género para garantizar la transversalidad de esta perspectiva en sus noticias y que se realiza una la cobertura de los temas relacionados con la igualdad. Así que podemos decir que, aunque queda mucho trabajo por hacer, afortunadamente la lucha por los derechos de las mujeres es cada vez más fuerte.

Algunos de vuestros últimos proyectos tienen un enfoque dirigido a la población infantil. ¿Cómo de importante es educar en la igualdad a las niñas y a los niños de hoy?

Para nosotras, la educación en igualdad, el enfoque coeducativo, es central. De hecho, en 2011 publicamos La coeducación en la escuela del siglo XXI (Ed. Catarata). Partimos de la idea de que la mayoría de los roles de género que tenemos de mayores los adquirimos en la infancia: las niñas somos tranquilas, pasivas, cariñosas, sensibles y buenas en algunas materias, sobre todo las relacionadas con letras, mientras que los niños no lloran, son más movidos, atrevidos, inquietos y buenos en ciencias. Esto lo vemos en los cuentos, las películas, algunos libros de texto o en un catálogo de juguetes.

Creemos que trabajar desde una perspectiva coeducativa es central, hay que garantizar la igualdad, la autonomía y pleno desarrollo de chicas y chicos dentro de su enorme diversidad. Coeducar significa cambiar la mirada y poner las relaciones de equidad entre mujeres y hombres en el centro de las propuestas educativas.

En esta línea trabajamos con distintos proyectos como Un cuento propiouna colección de audiocuentos y un álbum ilustrado cuyo objetivo es recuperar historias de la vida de mujeres que habitualmente no aparecen en los libros de historia y al mismo tiempo fomentar roles de género diferentes a los que suelen aparecer en los cuentos infantiles. Con Un cuento propio podremos conocer la historia de grandes investigadoras como Lynn Margulis o María Elena Caso, matemáticas como Ada Lovelace, a las maestras de la República o juristas como Concepción Arenal.

Partimos de la idea del urbanismo feminista, de que los espacios no son neutrales al género. De hecho solo hay que acercarse a un patio escolar y ver cómo está distribuido, el uso diferenciado que hacen de los espacios niños y niñas y qué papel juega el fútbol.

Otra de nuestras líneas de trabajo coeducativo es la transformación urbana con proyectos como la red de patios inclusivos y sostenibles. Partimos de la idea del urbanismo feminista, de que los espacios no son neutrales al género. De hecho solo hay que acercarse a un patio escolar y ver cómo está distribuido, el uso diferenciado que hacen de los espacios niños y niñas y qué papel juega el fútbol. Con este proyecto buscamos transformar el patio con la participación de toda la comunidad educativa, potenciando la accesibilidad y priorizando el uso de materiales reciclados y la autoconstrucción. Las ideas y propuestas que aportan los niños y las niñas para mejorar sus patios son increíbles, de una sensatez a la par que una imaginación aplastantes. Los planes urbanísticos y de remodelación de los espacios públicos son adultocéntricos. Si contasen con la participación de la infancia ganarían mucho, serían mucho más inclusivas porque como dice el pedagogo italiano Tonucci, “una ciudad apta para los niños y las niñas, lo será para todas las personas”.

Pandora Mirabilia es una cooperativa dedicada al género y a la comunicación

Desde 2007 como asociación y desde 2010 como cooperativa sin ánimo de lucro. Lleváis unos cuantos años aportando una mirada feminista e interdisciplinar. ¿Habéis notado cambios en este tiempo?

Por supuesto que ha habido muchos cambios. Por un lado, estamos en un momento en el que el que las reivindicaciones feministas tienen un gran protagonismo social. Eso se traduce en que la lucha por la igualdad y contra las violencias machistas está mucho más presente en todos los ámbitos de nuestras vidas, desde los medios de comunicación hasta la política institucional. Se hacen más estudios con impacto de género diferenciado, planes de igualdad o materiales de sensibilización. Además, conceptos, líneas de trabajo o ideas que quizá hace unos años eran más desconocidas hoy son mucho más populares como el urbanismo feminista o la coeducación que hemos nombrado antes, el patriarcado o la corresponsabilidad. Y esto, sin duda, es una buena noticia.

Pero aún hay muchos retos por delante: no se trata solo de la igualdad entre mujeres y hombres.

Por otro lado, como empresa, Pandora forma parte de la economía social y solidaria y del grupo Cooperativo Tangente. Esto significa que trabajamos desde una serie de principios básicos como la horizontalidad, la igualdad, la participación y transparencia o el desarrollo local. En los inicios, formar parte de la economía social parecía una apuesta más arriesgada, sobre todo para un entorno más clásico. Hoy en día la economía social y solidaria está más que afianzada y hay miles de entidades que forman parte. La lucha feminista también forma parte de la agenda de la economía social y solidaria desde hace algunos años, solo hay que ver la programación de las Ferias de los Mercados sociales en los distintos territorios o los grupos de trabajo específicos sobre igualdad de género.

Pero aún hay muchos retos por delante: no se trata solo de la igualdad entre mujeres y hombres, sino de cambiar formas de relacionarnos y de trabajar, ¿a qué necesidades estamos atendiendo con nuestros trabajos? ¿Cómo distribuimos el poder y experimentamos liderazgos compartidos? ¿Qué sujetos formamos parte de esas redes de la economía social y solidaria?

¿Cuáles son las tres claves de la comunicación por el derecho a la salud?

Una comunicación empoderadora, que invite al cambio y la transformación social, que interpele a las personas y las invite a la movilización por el derecho universal y gratuito a la salud.

La perspectiva de género, pero cuando hablamos de género también nos referimos a la interseccionalidad. Este es otro gran concepto acuñado por el feminismo que nos recuerda que junto al género hay otras muchas variables que configuran la identidad de las personas, como el lugar de origen, la clase social, las capacidades físicas o la orientación sexual. Todas ellas se entrelazan con el género, como en un cruce de caminos y configuran nuestra identidad. Si no trabajamos el derecho a la salud teniendo en cuenta todos estos factores nuestra comunicación será menos inclusiva, puede reforzar determinadas discriminaciones y no reflejará la realidad social.

Como última clave hablaríamos del trabajo en red o llevar a la práctica la vieja consigna de “sola no puedo, con amigas, sí”: buscar alianzas con asociaciones, colectivos, organizaciones, personas, con la sociedad civil que ya está trabajando por el derecho a la salud y que va a ayudar a que nuestros mensajes se enriquezcan y lleguen mucho más allá.

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