El enfoque de género en Chagas es esencial

El enfoque de género en Chagas es esencial

Un año más, el 14 de abril, Día Internacional de la lucha contra el Chagas, se presenta como una oportunidad para recordar la situación de esta enfermedad silenciada y olvidada. Hoy en día, el Chagas sigue afectando a más de seis millones de personas, y otros 40 millones están en riesgo de contraerla en todo el mundo. Quienes la padecen, siguen teniendo dificultades para acceder tanto al diagnóstico como al tratamiento, siendo actualmente solo el 1% de las personas afectadas las que llegan a ser tratadas.

El origen de esta enfermedad – que se conoce desde hace más de un siglo -, es un parásito transmitido por la picadura de un insecto, la vinchuca o chinche besucona, que vive en 21 países de América Latina. Fuera de los países donde existe este insecto, el parásito solo puede transmitirse por transfusión de sangre, trasplante de órganos (vías muy controladas actualmente por los bancos de sangre) o por vía congénita (de madre al bebé) durante el embarazo y/o el parto. No se contagia por transmisión sexual ni durante la lactancia.

Chagas empezó siendo una enfermedad circunscrita a zonas rurales y empobrecidas de países dónde vivía el insecto transmisor. Sin embargo, actualmente, los flujos migratorios desde ámbitos rurales a urbanos, a otros países y los viajes de personas por todo el mundo han hecho que haya población afectada en todo el planeta, debiendo ser considerado un problema de salud global.

Acceso al tratamiento del Chagas

La realidad es que cualquier persona, de cualquier procedencia, etnia o clase social puede estar afectada por Chagas. A pesar de ello, la falta de información veraz sigue estigmatizando y afectando de manera desigual a poblaciones de determinadas etnias sociales o grupos vulnerables, entre ellos las mujeres, con todas las repercusiones psicológicas y de responsabilidad que ello comporta.

Aparentemente, el contagio o la misma enfermedad de Chagas no parece afectar de manera diferente a mujeres y a hombres, pero no por ello debemos dejar de aplicar el análisis de género en todas las etapas de los estudios de control de la enfermedad. Las diversas condiciones socioculturales, económicas y de salud hacen que las mujeres se vean expuestas de manera distinta haciendo que tengan menores oportunidades para cuidar de su salud y que ello se traduzca en un menor acceso al diagnóstico y al tratamiento.

Para visibilizar esta cuestión y promover la reflexión sobre la variable de género en Chagas en función de las diferentes condiciones de las poblaciones afectadas, hemos utilizado el árbol de problemas de inequidad de género en salud de Farmamundi. Esta herramienta permite detectar vulneración de derechos, la influencia de los modelos socioculturales, los roles domésticos e incluso cómo la aplicación de leyes y normativas sin una visión de género pueden traducirse en desigualdad. También se han planteado los efectos que, a nivel físico, social y psicológico pueden desfavorecer a las mujeres.

Farmamundi ha elaborado un mapa científico sobre el Chagas desde el punto de vista de equidad
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Algunas preguntas como las que siguen se han recogido en el presente estudio para incitar a la reflexión:

¿Se contempla que muchas mujeres no pueden decidir sobre cuándo tener hijos y pueden estar expuestas a la responsabilidad de un posible contagio por Chagas a sus bebés?

¿Contempla el sistema sanitario cobertura para mujeres discriminadas económica, familiar, cultural o socialmente?

¿Se está teniendo en cuenta el desgaste psicológico y mental de las mujeres afectadas por Chagas, el miedo a poder transmitir la enfermedad a sus bebés o dejar desatendido el hogar y a familiares si enferman o mueren?

¿Sufren las mujeres más discriminación laboral y/o social cuando se conoce su afectación por Chagas?

Con ello, pretendemos que este estudio sea utilizado para cuestionar y visibilizar aquellas causas que pueden afectar desfavorablemente a las mujeres en Chagas, y que incite a reflexionar sobre qué factores pueden determinar situaciones de inequidad de género y deben tenerse en cuenta para establecer recursos y políticas con equidad.

En resumen, es esencial promover la información y la educación en igualdad, evitar que las responsabilidades y la culpabilidad recaigan sobre las personas más vulnerables y promover la implantación de políticas integradoras para incluir una perspectiva de género en estudios de control de enfermedades. Solo así se logrará tener una perspectiva más inclusiva y real de los problemas de salud.

Núria Llurba
Consuelo Díez
Manuel Díaz

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